Biografía  
 
Relatos para Leer  
Premios  
Universo Gómez Rufo  
Contacta con el autor  
Novelas Ensayos Relatos para Leer Biografías Teatro-Cine-T.V.
Artículos en Prensa Traducciones
Inicio Contacta English


El manantial de los silencios

Alfaqueque Ed. (Cieza-Murcia, 2010)

608 páginas.


 
Sinopsis
“El manantial de los silencios” contiene cuatro estudios sobre algunos aspectos de la obra literaria de Gómez Rufo: FUSIÓN DE HIELO Y FUEGO, por Françoise Dubosquet-Lairys; TRES NOVELAS CON PERSONAJE, por Pedro Ruiz Pérez; POETICA RUFO, por María Jesús Ruiz Fernández; LOS MIEDOS DE JUAN, por Antonio A. Gómez Yebra. ALGUNAS CRÍTICAS. EDICIONES Y TRADUCCIONES. Y tres novelas completas: Novela 1. Las lágrimas de Henan. Novela 2. El alma de los peces. Novela 3. Adiós a los hombres.

 

 

Ver vídeo

Leer Primeras Páginas (en PDF)


Algunas Críticas

"En realidad más que un libro de Antonio Gómez Rufo, es un merecido regalo para el escritor y para sus lectores. Tampoco es un libro, es un multilibro. En definitiva todo un homenaje a alguien que se lo merece, un escritor maduro, con una historia densa, rica. Un volumen que contiene tres de sus mejores novelas: Las lágrimas de HenanEl alma de los peces yAdiós a los hombres, pero también, y es una parte esencial, incluye una serie de trabajos críticos acerca de la obra del autor madrileño.
Yo me alegro mucho de esta edición porque son mis tres novelas preferidas, si bien podría incluir alguna otra en ese listado íntimo. En cualquier caso estas tres novelas son obras redondas, emocionantes, probablemente las más comprometidas tanto humana como socialmente de las escritas por Rufo. Cuenta en Las lágrimas de Henan el drama de la mujer en China, la pena por tener hijas; en El alma de los peces hace una recreación histórica de la Austria del siglo XIX para incursionar por la esencia del mal; y en Adiós a los hombres aborda el tema de las relaciones humanas marcadas por el amor, el amor como posesión y el amor como solución, en lo que es un reflejo de la desorientación que se vive en la sociedad actual en relación a la existencia de la pareja.
Tres novelas de un nivel muy alto de calidad poética, donde la prosa de Antonio Gómez Rufo se luce alcanzando cimas muy altas. Y aquí están de nuevo, para gozo de sus lectores, y de los que debieran descubrirle, cuando ya era imposible localizar los libros en el mercado.
Los trabajos introductorios son de Françoise Dubosquet-Lairys, Fusión de hielo y fuego, Pedro Ruiz Pérez, Tres novelas con personaje, María Jesús Ruiz Fernández, Poética Rufo, y de Antonio A. Gómez Yebra, Los miedos de Juan. Se trata de unos valiosos textos que nos permiten conformar una opinión crítica de la obra de Antonio Gómez Rufo a partir de la incisiva y laudatoria mirada sobre estas tres novelas.
Un magnífico libro diverso, que nos permite o conocer a uno de los autores más maduros del panorama narrativo español, o profundizar en su conocimiento. Un regalo de obra que nos la ha suministrado una pequeña y casi desconocida editorial murciana". Víctor Claudín. Periodistas en Español. 26 noviembre, 2010.


"El manantial de los silencios es la primera compilación antológica de Gómez Rufo, integrada por sus novelas Las lágrimas de Henan, El alma de los peces y Adiós a los hombres. Destacan dentro del conjunto de su espléndida producción narrativa por la excelencia de la calidad estilística alcanzada así como por la profunda enjundia temática de las mismas. Además, el libro está enriquecido con cuatro estudios introductorios realizados por relevantes figuras académicas, una de las cuales es francesa y las tres restantes de nuestro país". Manuel Adolfo Martínez Pujalte. La Opinión. Murcia. 22 nov. 2010.

"Celebremos que el escritor Antonio Gómez Rufo, una de las voces más consolidadas de la narrativa española, ha publicado en la editorial ciezana de Fernando Fernández Villa, Alfaqueque, Tiempo de silencio. El libro es una joya en el sentido editorial, maquetación, letra, papel, disposición estructural.
De Antonio Gómez Rufo tengo noticia en los años 80 cuando, siendo del jurado de Cuentos de Mazarrón, le concedimos por unanimidad el premio al suyo. Aquel día, cenamos y tomamos unas copas en El Faro del Puerto con el pintor Pepe Lucas, buen amigo nuestro, que me habló del escritor lo suficiente para seguirle los pasos. Gómez Rufo es también, como Pepe, audaz en su código artístico. Su paso por la administración cultural de mano de Tierno Galván (profesor desterrado a Murcia por no rendirse al régimen dictatorial) fue muy brillante.
La inseguridad a lo dubitativo, la crisis de valores y la soledad son las raíces de este Manantial de los silencios. La fabulación de Gómez Rufo no se despega del sufrimiento humano, de la fea geografía del consumo, de los fantasmas del miedo, de la deshumanización en un mundo cruel y tercamente privado. Le gustan a Rufo las novelas circulares, como lo es Las lágrimas de Henan; le atrae novelar el conflicto de la perversión, en El alma de los peces, o los thrillers del llanto y el acoso psicológico, escondido entre las paredes de las casas, en Adiós a los hombres. Rufo cuenta su fábula donde lo real, con el sabor de lo mágico ético, y con un castellano tan legítimo como ajustado, nos hace padecer. Y es que la literatura que no nos duele no es literatura. 
Lenguaje depuradísimo, pero sorprendente, muy personal, Rufo nos pinta el silencio. Aquí no hay héroes, ni aventuras. El folletín no vive en Rufo, sino que sus personajes, siendo seres desvalidos y, a veces, inadaptados, convierten las causas en dificultades para enfrentarse. Enfrentarse uno de ellos, Juan, contra su madre; Bruno, contra su propia perversión; Wong contra la resignación sumisa. Yo creo que Antonio Gómez Rufo está en un lenguaje preciso o poético según la historia que nos cuenta, porque maneja bien las herramientas de la escritura.
Veamos algunas mínimas referencias textuales de su talento manifestado en Las lágrimas de Henán, pág. 87: «La seguridad es el hecho donde la razón descansa». En El alma de los peces, pág. 241, su complicidad poética con la narración de una ciudad conceptual inhabitada: «En Weisberg nunca se abrían las flores en mayo. Tampoco en junio. Hubo una mujer pelirroja, pero murió. Y todos los días hacía frío». ¿O no es esto una poética narrada? En Adiós a los hombres, pág. 595, esa audacia narrativa que en Antonio Gómez Rufo sostiene su trilogía, el manantial donde se guarda el silencio, la estructura contada desde la hipertextualidad: «Pero no tuvo en cuenta que el tiempo va gastando los corazones con la paciencia con que el agua lame la roca, convirtiendo la altivez de la montaña en sumisión de arena; y el día que advirtió que se había quedado sin corazón comprendió también que se le había olvidado sentir».
Antonio Gómez Rufo, sus historias, pasan por planos y ángulos, por la fotogramática de su personal interés, que tienen su origen en el celuloide y su amistad con Berlanga. De otra parte, la potencia creativa, fabuladora, más ese torrente discursivo, épico-trágico-ético-estético de la primera novela de esta trilogía de nuestro escritor, así como la confabulación urbana de la segunda, y la inversión de modelos de la tercera, todas ellas, aunque estén separadas en el tiempo, nos proponen un empaste transitado, o mejor, transido y compartido por un único modelo de antihéroes en el silencio, en un tiempo de silencio y soledad.
Alegoría, fábula, cuento novelado, voces separadas, mapa de una geometría de angustia que nos conmueve, la literatura de Antonio Gómez Rufo depende de su tiempo político-social y cultural, visualizado por su retina alentada por su talento creativo y discursivo. 
En estos ´críticos´ momentos de la visión política y social del capitalismo, también editorial (de ahí la celebración con la editorial murciana Alfaqueque), convienen recordar dos cosas. La primera es de Shakespeare y está en su libro: «Los peligros visibles nos atemorizan menos que los horrores imaginarios». La segunda es de Tierno Galván y también anda por su libro: «Si no pensamos por delante, si no avanzamos vamos a caer en la necedad de pensar que las ideas superiores no sirven en momentos de crisis»." Pedro Guerrero Ruiz. La Opinión de Murcia. 28 nov, 2010.

 

"Estamos ante una apuesta que, a mi entender, marca claramente las pretensiones de la joven editorial ciezana Alfaqueque Ediciones, a cuyo frente está un hombre con un exquisito gusto por la buena literatura, Fernando Fernández Villa: tres novelas ya descatalogadas de Antonio Gómez Rufo que contaron con el favor de la crítica literaria en su momento: Las lágrimas de Henan (1996), El alma de los peces (2001) y Adiós a los hombres (2004). Y que ha sido todo un acierto devolverlas a la actualidad, sobre todo en un mundo como el que vivimos, donde las nuevas obras tardan menos en las mesas de novedades que el suspiro de una flor. Tuve el placer de conocer a Antonio Gómez Rufo en la presentación de esta obra en Cieza, aunque ya le había leído, mucho antes de Las lágrimas de Henan, y ha sido todo un placer reafirmarme en que estoy ante un escritor de una delicada- por exquisitez- creatividad narrativa, con un dominio del lenguaje que te hace lamentar que la novela se acabe y, cuando es así- como dijo alguien que ahora lamento no recordar- te dan ganas de coger el teléfono y llamar al autor para felicitarle por el placer que te ha producido su obra. Además, nos encontramos al principio con cuatro textos introductorios escritos por Francoise Dubosquet-Lairys, María Jesús Ruiz Fernández, Antonio A. Gómez Yebra y Pedro Ruiz Pérez, que nos acercan a la obra de Antonio Gómez Rufo, y que, por sí mismos, ya merecen la lectura de este libro; y no sólo por que nos recuerda la actualidad en la que viven los personajes, junto con nosotros, en un mundo de “banqueros subvencionados- hemos institucionalizado la privatización de los beneficios y la colectivización de las pérdidas-“ (Pág. 8), sino por que, como recuerda el primer prologuista, estamos en una sociedad “que busca una soga, dice Gómez Rufo, con la que ahorcar su angustia ya que se muere de consumismo”.
No se trata de una trilogía, sino de la agrupación de tres novelas de “no corta extensión, separadas por ocho años en su aparición inicial, tres novelas con un cierto aire de familia” (Pág. 25), en las que he encontrado mucha poesía, mucha fuerza en las escenas de amor- casi tan fuertes, precisas y breves como un latigazo- y suaves como un beso al amanecer, sino en muchos pasajes: “tan hermosa como la lluvia de verano” o “su pelo abierto en forma de abanico” (Pág. 89); “silencio de paisaje de nieve y silencio de luto” (Pág. 253; “y las masas de bruma y agua, rodeando su esbeltez como el tutú adorna a la bailarina” (Pág. 327); “nueva como una mañana de abril” (Pág. 391) o “recorrer su piel con la caricia de una mirada prolongada” (Pág. 405).
Las lágrimas de Henan cuenta un suceso ocurrido en China, en la provincia del mismo nombre, donde la vida es difícil y las leyes del Estado pueden aplastar las ilusiones de un hombre que sólo aspira a tener un hijo y cuya obsesión nos llevará a un inesperado desenlace.
El alma de los peces tiene como origen la leyenda del Pez-Dios (Pág. 294) y que me ha evocado la situación que vive Europa en estos momentos, no ya por lo que representa Bruno Weis (“una ciudad libre no precisa de la palabra de Dios ni de ningún otro amo”, “una ciudad que se divierte no precisa saber de letras, ni de números ni geografía”, Pág. 377), sino por las oleadas de personas que quieren aprovecharse de la democracia en que vivimos para acabar con la democracia en que vivimos.
Por último, un rasgado relato sobre el miedo a la soledad, El último hombre, un triángulo sin salida entre un hombre y dos mujeres, pero no está tampoco falto de obsesiones. Si Bruno Weis tenía la obsesión de destruir su ciudad natal hasta los cimientos y con ello comenzar el nuevo orden, Juan lo tiene por desentrañar el cuadro de Francis Bacon, Painting, 1946, y por escapar al miedo de la soledad, esa soledad que no le deja dormir por las noches, esa miedo que le mantiene anclado junto a Claudia, ese miedo que le lleva todos las tardes junto a Laura, y que le impide, a pesar de ello, un momento de felicidad, temeroso de si mañana una no acudirá, de si mañana una no estará. Francisco Javier Illán Vivas (AGORA, PAPELES DE ARTE GRAMATICO. 8 abril, 2011)

 

 
Anterior Anterior
 
 
Antonio Gómez Rufo - Página Oficial